El Bocado Sefton Pelham Recto de Goma Dura lleva el cañón recubierto de goma de alta dureza sobre un alma metálica.
Goma dura o goma blanda: la diferencia práctica
Las dos suavizan el contacto frente al metal desnudo, pero se comportan de forma distinta en dos aspectos que importan.
El primero es la duración. Una goma blanda cede más y resulta más agradable, y por eso mismo se marca antes: un caballo que mordisquea el hierro puede dejarle huellas en pocas semanas. Una goma dura aguanta muchísimo más ese trato, y en un caballo mordedor es la única que llega entera a final de temporada.
El segundo es la sensación. La goma dura transmite el contacto de forma más definida y menos amortiguada, más cerca del metal. Para un jinete que busca claridad en la señal, es una ventaja; para un caballo muy sensible, la blanda va a resultarle más cómoda.
Todas las gomas engordan el cañón
Es un detalle que se olvida siempre: el recubrimiento añade milímetros. Una embocadura de goma es sensiblemente más gruesa que la misma en metal desnudo, lo que la hace más suave por reparto de presión pero también más voluminosa. En una boca pequeña o de paladar bajo, hay que comprobar que cabe.
Ficha técnica
- Bocado tipo pelham con dos anillas
- Embocadura recta recubierta de goma de alta dureza
- Alma metálica interior
- Requiere barbada; recomendado con dos riendas
Cuándo se sustituye
En cuanto aparezcan mordiscos profundos, grietas o cualquier zona donde asome el alma metálica. Un recubrimiento roto deja al descubierto un canto que no debería entrar en ninguna boca, y no se repara: se cambia el bocado.
Tienes el resto de embocaduras en bocados de doma y otros bocados, las piezas sueltas en accesorios de filete y bocado, y el resto del equipo de cabeza en cabezadas inglesas y riendas.
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