El Bocado Sefton Goyoaga Partido lleva la embocadura articulada en el centro, la configuración más conocida y la que la mayoría de los caballos ha probado alguna vez.
Las primeras sesiones de un caballo con hierro en la boca
Es un momento que marca durante años cómo va a aceptar el contacto, y merece hacerlo despacio.
Lo que funciona es empezar sin montar: se le pone la cabezada con el filete puesto y se le deja en el box o comiendo unos minutos, varios días seguidos, sin pedirle nada. El objetivo es sólo que se acostumbre al objeto y aprenda a colocarlo con la lengua y a tragar saliva con él dentro. Un caballo que aprende a llevar el hierro sin que nadie tire de él llega al trabajo con una actitud completamente distinta.
Después llega el trabajo de mano y de cuerda con el filete puesto pero sin usarlo, y sólo al final el contacto real, primero suavísimo y en línea recta. Saltarse esos pasos es la forma más rápida de crear un caballo que se defiende de la boca, y esa defensa cuesta después años de deshacer.
Qué embocadura para empezar
Gruesa, articulada y sin recursos añadidos. Un cañón de sección generosa reparte la presión, y la articulación central es la forma que la mayoría de los caballos encuentra más fácil de acomodar en la boca. Nada de palancas, nada de puentes pronunciados y nada de cañones finos.
Ficha técnica
- Embocadura articulada en el centro
- Acero inoxidable
- Sin palanca ni barbada
- Uso general de trabajo
Antes de nada, la boca
Un caballo joven debe pasar revisión dental antes de empezar con hierro. Los dientes de lobo, muy comunes a esa edad, están justo donde apoya el filete y provocan un dolor que el caballo asocia de inmediato al bocado. Muchos problemas de boca que se arrastran años empezaron ahí.
Tienes el resto de embocaduras en bocados de doma y otros bocados, las piezas sueltas en accesorios de filete y bocado, y el resto del equipo de cabeza en cabezadas inglesas y riendas.
¿No tienes claro qué embocadura le encaja a tu caballo? Escríbenos por WhatsApp y lo vemos antes de que compres.
















