Protector Horseware Antimoscas (Juego 2) ataca un problema de verano que se subestima hasta que aparece la primera herida: el picoteo constante en la parte baja del miembro.
El círculo vicioso del prado en agosto
Las moscas se ceban en la cuartilla y la corona porque el caballo apenas puede espantarlas ahí. El caballo patea, se golpea una mano contra otra, se hace una rozadura, y esa rozadura atrae todavía más insectos. En pocos días hay una herida que no cierra y un caballo que se pasa el día inquieto en lugar de comiendo. La malla rompe el ciclo en el primer paso: si no llegan a la piel, no hay picotazo, no hay pateo y no hay herida.
Malla, no neopreno
Es importante que un protector de prado transpire. Un protector cerrado de trabajo puesto ocho horas al sol acumula calor y humedad y acaba provocando dermatitis, que es peor que las moscas. Estos son de malla abierta precisamente para poder llevarse todo el día sin ese riesgo.
Ficha técnica
- Malla transpirable de uso prolongado
- Cobertura de caña y cuartilla
- Cierre de velcro ajustable
- Juego de 2 unidades
- Lavable
Revisión diaria
Quítalos y pasa la mano por el miembro cada día. Cualquier protector llevado muchas horas puede acumular arena, y la arena bajo la malla lima la piel sin que se vea nada desde fuera.
Para la cabeza, la máscara antimoscas Mio. Más protección en protectores para caballo y catálogo Horseware.
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