El Jaboncillo Bates Con Glicerina es el jabón de glicerina para cuero, el producto del primer paso del cuidado y el que más gente se salta.
Limpiar y nutrir no son lo mismo
Es la confusión que arruina más equipo. El cuidado del cuero tiene tres pasos con tres productos distintos: limpiar, nutrir y dar acabado. La mayoría de la gente hace el tercero, se salta los dos primeros y se pregunta por qué su cuero brilla y se agrieta igual.
El jaboncillo hace el primero, y hace dos cosas a la vez: arrastra el sudor, la grasa y el polvo incrustados, y deja glicerina —que es humectante— en la fibra. Un detergente doméstico arrastra también las grasas naturales del cuero y lo deja seco y quebradizo.
La técnica de la esponja casi seca
- Húmeda, no mojada. Se moja la esponja, se escurre a fondo y se frota sobre el jabón hasta cargarla.
- Si la esponja gotea, estás metiendo agua en el cuero en lugar de jabón, y el agua es lo que reseca al evaporarse.
- Bien hecho, casi no sale espuma.
- Agua templada, nunca caliente, que abre el poro y arrastra las grasas naturales.
Dónde está la suciedad que no ves
En el revés de las piezas. La cara vista se limpia siempre y la interior casi nunca, y sin embargo es la que recibe el sudor directamente. En la limpieza mensual, desmonta lo que puedas y limpia el lado que toca al caballo con la misma atención.
La rutina que de verdad conserva
No es la limpieza a fondo de tres horas dos veces al año: es la pasada de dos minutos al desembridar, que retira el sudor antes de que cristalice.
Compara la gama en cuidado del cuero, el resto en cuidado del caballo, y mira las sillas de montar y las cabezadas.
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