La Mantilla Bates Salto es la mantilla de corte de salto, con el perfil recortado hacia delante que corresponde al faldón corto y adelantado de una silla de salto.
Por qué la forma de la mantilla no es decorativa
Una mantilla tiene que sobresalir del faldón por todo su contorno. Si el faldón asoma por algún punto, ese canto de cuero apoya directamente sobre el pelo del caballo y roza.
Un faldón de salto es corto y está claramente adelantado para acompañar la rodilla en suspensión. Por eso una mantilla de doma —larga y recta— deja el faldón de salto asomando por delante, y una de salto bajo una silla de doma deja el faldón asomando por detrás y por abajo.
La colocación, que decide más que el modelo
- Levántala por el arco una vez puesta la silla, metiendo los dedos y tirando hacia arriba para dejar aire sobre la cruz. Es el gesto que más rozaduras evita y el que menos gente hace.
- Colócala adelantada y deslízala hacia atrás a favor del pelo hasta su sitio, nunca al revés.
- Sin arrugas bajo la silla, revisadas por los dos lados antes de cinchar.
- Los pasadores de la mantilla, abrochados a los latiguillos: es lo que impide que se deslice hacia atrás durante el trabajo.
El lavado importa más de lo que parece
La mantilla recibe el sudor directamente, y la sal cristalizada sobre el tejido es abrasiva. Lavado frecuente en frío y sin suavizante, que apelmaza el acolchado y le quita la capacidad de repartir presión.
Y una alternancia que compensa
Dos mantillas alternas duran más que una usada a diario, porque cada una se seca del todo entre sesiones. Es el mismo principio que con las cinchas.
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