La Manta Rambo Protector Plus Antimoscas con Cubrecuello está pensada para el problema real de las mantas de verano: no que no protejan, sino que no duran.
Por qué una antimoscas se rompe antes que una de invierno
Tiene poco que ver con la calidad y mucho con las condiciones. Una manta de verano se lleva puesta prácticamente todos los días desde mayo hasta septiembre, cinco meses seguidos, frente a los tres o cuatro de una de invierno que además se alterna con otras. Está hecha de malla, que por definición es un tejido abierto y menos resistente al desgarro que un ripstop. Y se usa justo en la época en la que los caballos están más activos, se revuelcan más y juegan más entre ellos.
La respuesta de este modelo es mixta: malla en las zonas que necesitan ventilación y tejido reforzado en las que reciben el desgaste, que son hombro, cadera, cruz y la línea de la cincha. Pesa algo más que una malla pura, y a cambio llega entera a septiembre.
El cubrecuello, otra vez la zona crítica
El cuello es donde más se rasca el caballo y donde más roza la crin, así que es la primera parte que se abre en una antimoscas normal. Aquí va integrado y con refuerzo en la línea superior, que es exactamente donde apoya y donde se pela.
Ficha técnica
- Malla antimoscas con paneles reforzados
- Cubrecuello integrado con refuerzo superior
- Sin relleno, transpirable
- Protección frente a sol directo y decoloración
- Cierre frontal, cinchas cruzadas y faldón de cola
Para quién compensa
Para caballo en manada, prado con vallas o arbolado, y uso diario los cinco meses de temporada. Si tu caballo está solo en un prado limpio y sale poco, una malla estándar te cumple igual y cuesta bastante menos.
Completa con mosqueros y cubreorejas para cara y orejas, y revisa el resto de la gama en mantas para caballo, más protectores y sudaderos y mantillas para el trabajo de verano.
¿No tienes claro qué talla o qué modelo te encaja? Escríbenos por WhatsApp y te lo resolvemos en un minuto.

















