El Limpiacascos HH Con Mango De Plástico es probablemente la herramienta más importante de toda la caja de aseo, y la que más gente usa mal.
Del talón hacia la punta, siempre
El casco se limpia arrastrando desde los talones hacia la pinza, nunca al revés. La razón es sencilla: hacia delante el material sale del casco, hacia atrás se empuja hacia las lagunas de la ranilla y hacia la zona más delicada. Y hay que llegar al fondo de las lagunas, esos surcos a ambos lados de la ranilla, porque ahí es donde se compacta la tierra y donde se aloja lo que no debe.
Todos los días
Antes y después de montar, y también los días que no se monta. Una piedra alojada en la suela puede cojear a un caballo en una tarde, y un casco que no se limpia nunca acumula material húmedo y compactado contra la ranilla. Son treinta segundos por casco.
- Limpiacascos con gancho metálico
- Mango de plástico lavable
- Fabricación HH
- Uso diario
Lo que hay que mirar mientras limpias
Aprovecha para revisar: clavos flojos o salidos, herradura movida, olor fuerte o inusual en la ranilla, grietas en la pared o zonas sensibles. Es el único momento del día en que ves los cuatro cascos de cerca, y es cuando se detectan los problemas a tiempo.
Consulta el cuidado de los cascos, el cuidado del caballo y el herraje. Ve también las herraduras y el establo.
Sobre el gancho en sí: comprueba de vez en cuando que la punta no se ha afilado con el desgaste. Un limpiacascos con la punta convertida en aguja deja de rascar y empieza a clavar, y basta un movimiento inesperado del caballo para que acabe donde no debe. Cuando esté muy gastado, cámbialo: cuesta muy poco.
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