Gorro Ariat Norfolk Beanie es para las horas que pasas en la cuadra sin casco: dar de comer a las siete, limpiar boxes, sacar a la manga, esperar al veterinario.
La parte del invierno de la que nadie habla
El frío de una hípica no es el frío de la ciudad. Son naves abiertas, corrientes, manos mojadas y ratos largos parado en el patio. Buena parte del calor corporal se pierde por la cabeza, y quien ha pasado una mañana de enero rastrillando pasillos sabe que un gorro cambia la mañana entera más que una chaqueta cara.
Por qué este y no uno cualquiera
Por el punto y la vuelta. Un punto demasiado abierto deja pasar el viento; una vuelta corta se sube sola y deja las orejas fuera a los diez minutos. El Norfolk lleva punto cerrado y vuelta ancha, que es la combinación que aguanta el trabajo real, y el logo de Ariat va discreto en la banda en lugar de ocupar media prenda.
Ficha técnica
- Tejido de punto grueso
- Vuelta ancha ajustable sobre las orejas
- Talla única adaptable
- Logo Ariat bordado en la banda
- Lavable a máquina en frío
Lo que no es
No es un gorro para montar. Debajo del casco no cabe cómodo y, si lo fuerzas, desplaza el ajuste de la copa, que es justo lo que no debes tocar en un casco homologado. Para eso existen los gorros finos de bajo casco.
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