El Bocado Sefton Cyprium Oro de Doma con Embocadura de 12 mm cierra la serie por abajo: doce milímetros de cañón, un grosor claramente fino.
Cuándo un cañón fino está justificado, y cuándo no
Empecemos por lo importante: un cañón fino concentra más la presión sobre la lengua y las barras, y por tanto es más severo que uno grueso con la misma mano. Eso no lo discute nadie.
Dicho eso, hay dos situaciones en las que doce milímetros es la elección correcta, y ninguna tiene que ver con querer más freno.
La primera es la falta de espacio. Un caballo de cabeza fina, hocico pequeño y lengua gruesa puede sencillamente no tener sitio para un cañón de 16 o 18 mm. En esa boca, un bocado grueso va apretado contra el paladar y el caballo lo lleva forzado, abre la boca o mete la lengua por encima. Ahí un cañón fino resulta más cómodo, aunque parezca contraintuitivo.
La segunda es la doble rienda. En una brida conviven dos hierros en la misma boca, y si los dos son gruesos no caben. Por eso los bocados de brida tienden a ser más finos que un filete de trabajo.
Ficha técnica
- Bocado de brida para doma
- Embocadura de aleación Cyprium con alto contenido en cobre
- Grosor de cañón: 12 mm
- Requiere barbada y uso con filete de brida
Lo que no es
No es la solución para un caballo que tira. Un caballo que se apoya en la mano lo hace porque no está en equilibrio y usa la rienda como quinta pata, y eso se arregla con trabajo desde atrás, no afinando el hierro. Un cañón fino sobre un caballo que tira sólo consigue que empiece a defenderse además de tirar.
Tienes el resto de embocaduras en bocados de doma y otros bocados, las piezas sueltas en accesorios de filete y bocado, y el resto del equipo de cabeza en cabezadas inglesas y riendas.
¿No tienes claro qué embocadura le encaja a tu caballo? Escríbenos por WhatsApp y lo vemos antes de que compres.













