El Afilador Paul Mitchell resuelve un problema que en el herraje no es de comodidad sino de seguridad.
Una herramienta sin filo es peligrosa
Es contraintuitivo y es cierto. Una cuchilla afilada corta el casco con la presión justa y va donde tú la diriges. Una cuchilla embotada obliga a forzar, y en cuanto fuerzas pierdes el control del recorrido: la herramienta salta, se desvía y ahí es donde llegan los cortes en la mano del profesional y los tajos donde no tocaba en el casco del caballo. Trabajar con filo no es una manía de perfeccionista, es lo que evita accidentes.
Cuándo afilar
Antes de que haga falta. La señal clásica es notar que hay que apretar más para el mismo corte, y para cuando la notas ya llevas un rato trabajando forzado. La práctica habitual es un repaso corto al empezar la jornada y otro a media mañana, en lugar de un afilado largo cada varias semanas.
- Afilador para herramientas de corte
- Uso en cuchillas y legras de herrador
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La regla del corte
Afila siempre respetando el ángulo original de la hoja. Cambiar el ángulo por prisa arruina la geometría de la herramienta y ya no vuelve a cortar igual por mucho que insistas después.
Consulta las tenazas y cortacascos, las escofinas y lijas y los accesorios y otras herramientas. Ve también el herraje y los carros y maletines para herramientas.
Un apunte sobre la piedra: guárdala limpia y seca. Una piedra de afilar con restos de limaduras incrustadas deja de abrasar de forma uniforme y empieza a rayar el filo en lugar de pulirlo, y eso se traduce en un corte que se mella enseguida. Un cepillado y un secado tras cada uso bastan.
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