Trabas Lana HH añaden forro de lana justo donde el material apoya, y ese detalle responde a la lesión típica de este accesorio.
La rozadura de cuartilla
Cuando un caballo trabado camina, la traba se mueve sobre la piel a cada paso. Ese roce repetido en una zona donde el hueso está prácticamente bajo la piel es lo que produce las peladuras que se ven en animales que han llevado trabas mucho tiempo. Un forro de lana amortigua ese deslizamiento y reduce bastante el problema, que es la razón por la que la versión forrada existe desde siempre en la guarnicionería de campo.
Amortiguar no es eliminar el riesgo
El forro mejora el roce, no la seguridad del sistema. Siguen valiendo todas las precauciones: acostumbramiento previo, supervisión constante, terreno llano y despejado, y nunca con potros ni caballos que no lo hayan llevado. Un caballo que se asusta trabado puede caerse, lleve lana o no.
Ficha técnica
- Trabas con forro de lana
- Zona de contacto acolchada
- Cierre de hebilla
- Uso puntual y supervisado
- Marca HH
La lana se apelmaza
Con el sudor y el polvo, el forro pierde suavidad y empieza a hacer lo contrario de lo que debía. Sacúdelo y cepíllalo, y si notas que se ha endurecido, cámbialas: por menos de cuatro euros no compensa arriesgar una rozadura.
Otras versiones: trabas de textil y trabas de cadena y fibra. Más en varios para caballo.
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