La Mantilla HH Silla Vaquera Lona Acolchada Gruesa sube el espesor respecto a la versión sin acolchar, y conviene explicar cuándo eso ayuda y cuándo hace daño.
El grosor no arregla un mal ajuste
Es el error más extendido del sector: la silla aprieta un poco, así que se pone una mantilla más gruesa. El resultado suele ser el contrario del buscado. Si la silla ya es estrecha de arco, añadir grosor es como calzarse un calcetín de invierno dentro de un zapato justo: aumenta la presión en lugar de reducirla. El acolchado grueso solo tiene sentido si la silla queda algo holgada o si el caballo está bajo de condición y ha perdido masa muscular en el dorso.
Cuándo sí compensa
En rutas largas con silla bien ajustada, el acolchado amortigua el golpeteo repetido del baste sobre los músculos dorsales durante horas. También en caballos que vuelven al trabajo tras un parón, mientras recuperan musculatura, y como paso intermedio hasta poder reajustar la silla.
- Exterior de lona con relleno acolchado grueso
- Corte para silla vaquera
- Amortigua en jornadas prolongadas
- Lavable, secado extendido
Cómo comprobar si te sirve
Ensilla con ella, monta y pasa la mano bajo el baste delantero con el jinete arriba. Si no puedes deslizar los dedos con facilidad, la mantilla sobra. Si entran holgados, estás en el rango correcto.
Compárala con el resto de mantillas y sudaderos y con las mantillas de tipo español más finas. Se combina con sillas españolas y con cinchas. Consulta también los salvacruces y el conjunto de sillas de montar.
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