La Silla Tejana HH Augusta comparte familia con el resto de sillas western, pero merece explicarse por un aspecto del que casi nunca se habla: cómo reparte el peso.
Presión, no peso
Una tejana pesa el doble o el triple que una inglesa, y sin embargo puede ejercer menos presión sobre el dorso del caballo. La razón es aritmética: lo que daña un dorso no son los kilos totales sino los kilos por centímetro cuadrado. Los bastes de una silla western son largos y anchos, y reparten la carga sobre una superficie muy superior. En jornadas de muchas horas y con jinetes de peso, ese reparto es exactamente la ventaja que buscaban quienes la diseñaron.
La condición para que funcione
Todo eso solo se cumple si la silla asienta en toda su longitud. Si los bastes hacen puente, es decir, si tocan delante y detrás pero no en el centro, toda la carga se concentra en dos puntos y el efecto se invierte: la silla grande hace más daño que la pequeña. Comprueba el apoyo con la mano bajo el baste, con el jinete montado, antes de dar por buena la silla.
- Bastes largos de amplia superficie de apoyo
- Asiento amplio para jornadas prolongadas
- Faldones trabajados de estilo western
- Preparada para cinchado de doble punto
Mantilla y cinchado
Una western pide mantilla con cuerpo, no un simple sudadero fino, y una cincha con suficiente ancho para no marcar. No compenses un mal ajuste añadiendo capas: eso levanta la silla y empeora el apoyo.
Consulta el resto de sillas western y compárala con las sillas españolas. Elige mantillas y sudaderos de grosor adecuado, revisa cinchas y guárdala con una fundas para silla cuando no la uses.
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